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Rebozos

Técnica de relajación y liberación corporal


Detalles del acompañamiento


1. Tiempo de acogida e intención

La sesión comienza con un momento de conversación para establecer la intención, comprender tu experiencia, tu ciclo, tus necesidades y el momento de vida que estás atravesando. Este intercambio permite adaptar el acompañamiento a tu historia y a tu ritmo.


2. Trabajo corporal con el rebozo

Con la ayuda del rebozo o del awayu, el cuerpo es envuelto, mecido, movilizado o sostenido por movimientos suaves y rítmicos. El tejido actúa como una extensión de las manos, favoreciendo la relajación profunda, la liberación de tensiones y una mejor circulación interna. El trabajo se realiza en la escucha del cuerpo, sin forzar.


3. Tiempo de integración y cierre

La sesión termina con un tiempo de descanso e integración. Se pueden compartir recomendaciones simples para prolongar los beneficios en los días siguientes, respetando el ritmo de cada uno.


Tarifa

Tarifa indicativa: 75 €

Participación solidaria posible, según tu situación. Apoyo generoso bienvenido, para hacer que los acompañamientos sean accesibles a otras mujeres.

No dudes en contactarme si la tarifa representa un obstáculo: se puede considerar una solución juntos.


Duración de la sesión

Una sesión de rebozo dura aproximadamente 1h a 1h30. Este tiempo incluye la acogida, el trabajo corporal con el tejido y un tiempo de integración para permitir que el cuerpo se asiente y asimile los efectos del acompañamiento.

Saber más sobre el rebozo




El rebozo, un tejido al servicio del cuerpo
y del movimiento


El rebozo es una práctica corporal de origen andino-mexicana que utiliza un tejido como prolongación de las manos. A través de movimientos suaves, rítmicos y envolventes, permite relajar el cuerpo en profundidad, calmar el sistema nervioso y fomentar una sensación de seguridad interior. El tejido sostiene, mece, moviliza y relaja, invitando al cuerpo a recuperar su equilibrio natural.


Un acompañamiento global a través del tacto, el ritmo y la presencia


El rebozo acompaña diferentes momentos de vida y transformación. Puede apoyar los períodos de tensión física o emocional, los pasos de transición, así como los procesos de recuperación, re-centramiento y reequilibrio energético. El trabajo se realiza en la escucha del cuerpo, respetando su ritmo y sus necesidades, sin forzar ni dirigir.

A través de la fricción suave del tejido, el rebozo ayuda a liberar las tensiones acumuladas, a mejorar la circulación y a restaurar una conexión interior más fluida y apacible.


Apoyar las transiciones
y los pasos de vida


El rebozo es particularmente adecuado para acompañar los momentos de cambio: embarazo, postparto, cierre de ciclo, períodos de fatiga, sobrecarga emocional o necesidad de re-centramiento. Ofrece un espacio de contención, calor y relajación, favoreciendo la integración de las transformaciones vividas por el cuerpo y la mente.


Una práctica intercultural tejida
entre dos mundos


El rebozo encuentra sus raíces en la tradición mexicana, mientras que el awayu proviene de las culturas andinas. Estas telas son tejidas a mano por mujeres de comunidades indígenas, portadoras de saberes transmitidos de generación en generación. Cada textil entrelaza simbólicamente los hilos masculinos y femeninos, conectando las fuerzas complementarias de dos mundos. Envolviendo el cuerpo, la tela abraza a la mujer con un abrazo curativo, ofreciendo contención, apoyo y una profunda reconexión con su territorio interior.

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